miércoles, 12 de octubre de 2016

El Profesor.

Todos los profesores fantaseamos con nuestros alumnos, tanto hombres como mujeres soñamos en muchas ocasiones que nos follamos a una atractiva jovencita o a un apuesto joven. En mi caso soy profesor de Historia española en cierta Universidad donde por suerte mi alumnado es mas del sexo femenino que del masculino y por supuesto como todos los profesores he tenido mis alumnas favoritas y muchas fantasias con ellas. No me considero un profesor especialmente estricto pero tampoco dejo que me vacilen ni regalo las notas. Jamas regalo una nota, hay que pagar un precio o estudias o entregas tu cuerpo. Aquel al año me habían llegado rumores de que cierta chica era especialista en intercambiar apuntes y trabajos con sus compañeros masculinos a cambio de ciertos favores, aunque hasta que no lo compruebo no suelo creermelo.

Tras los examenes ya sean parciales o finales muchos alumnos vienen a protestar por sus notas, unas veces con mas razón que otras, no somos perfectos. Yo que soy previsor tengo un horario para presentar estas quejas y cito a todos los alumnos el mismo día. Aquel día tocaba revisar un examen parcial, y allí estaba ella con una falda corta, medias, una camisa que dejaba ver bastante pecho y unos zapatos de plataforma, quizás algo bastos para mi gusto pero estaba atractiva igualmente. En realidad lo tenia fácil, era una chica bastante alta, mas de un metro setenta con buen cuerpo, un culo respingon muy buen puesto y unos pechos no muy grandes pero bien puestos. Era bastante guapa de cara, quizás mejor decir atractiva y lucia una melena negra, además es la típica mujer que te mira sabiendo que esta buena, que te provoca cada segundo.

La deje la ultima así que tuvo que esperar mas de dos horas mientras resolvía las quejas con el resto de alumnos, algunos obtuvieron su aprobado, otros no e incluso uno se me encaro y llego a insultarme, yo respondí con una sonrisa tranquila, hay algunos gilipollas que se piensan que porque se quejen ya tienen razón y no, conmigo eso no funciona como dije antes. Tras dedicarle una sonrisa helada, le dije que pondría en conocimiento del rector su actitud ante lo cual se relajo rápidamente e intento pedirme perdón yo le emplace a hacerle otro día, le aconseje que estudiara mas y se relajara y sobre todo que bajo ningún concepto volviera a insultarme o a amenazarme.

Por ultimo entro ella haciendo resonar sus zapatos.

- Ya era hora- se quejo nada mas entrar. Yo la mire secamente y le indique con una mano que se sentara. Ella lo hizo, yo saque su examen y se lo di para que lo mirase. Ella comenzó con las consabidas quejas. "Esto vale mas nota", "Esto lo he explicado a mi manera" a las que iba respondiendo. " No, no vale mas nota y en todo caso una décima mas no te va a hacer aprobar, tienes que estudiar mas, sintetizar y ordenar tus ideas" o " No es que lo expliques a tu manera, lo explicas mal, confundes fechas y personajes". Obviamente mis respuestas no le gustaban y cada vez se revolvia mas incomoda en la silla, al final cambio de táctica, comenzo retorcer su pelo a lanzarme miradas de cierta lascivia y a agacharse mas para dejarme ver su escote. Yo la deje hacer y la deje seguir con su juego sin moverme ni un ápice de mi postura. Tras tres cuartos de hora y algo hastiado le puse dos décimas mas que no lograron hacerla feliz, le dije como les digo a todos que pueden quejarse al tribunal y cogiendo mis cosas la emplace a salir. Ella remoloneo un poco en la silla así que yo ya estaba de pie con mi americana y mi maletín en los brazos cuando pase a su lado.

- Venga, tengo que cerrar, el próximo te saldrá mejor.- la conmine a salir, tratando también de animarla. Cuando me tuvo cerca se echo sobre mi con lo que tuve que apoyarme en el escritorio, antes de que me hubiera dado cuenta su mano estaba sobre mi entrepierna y su voz jadeaba en mi oreja.

- Puedo hacerte un trabajito para que me apruebes.- me excite pero la aparte de mi.
- ¡Que coño haces!- le dije apartándola aun mas. - ¿Quien coño te crees que soy?, ¿Intentas joderme?. le pregunte cabreado. Ella se puso blanca, balbuceo un par de cosas.
- Yo pensé que...- empezó a decir.
- Pensaste que soy uno de tus compañeros de curso a los que haces lo mismo para que te hagan los trabajos y te pasen apuntes - le espete. Ella se quedo callada varios segundos sin responder.
- Eso es mentira- me respondió al fin.
- Mentira o no, lo que acabas de hacer es acosarme.- respondí yo a mi vez.
- No, señor, lo siento yo necesito aprobar...- intento explicarse ella.
-  Lo que has hecho es acosarme y tengo una cámara que graba todo lo que pasa en el despacho para protegerme de gente como tu, para aprobar se estudia.- volví a cortarla yo.
- Pero eso es ilegal- repuso ella.
- Mucho peor que lo que has intentado tu- ella quedo pensativa mirando al vacío detrás mía.
- Venga vamos largate de aquí- le dije de malas formas.
- ¿No me ira a denunciar? - pregunto ella con los ojos llorosos. Yo la mire un instante, saque un papel del maletín y escribí en el, se lo pase, ello lo miro y asintió con la cabeza sonriendo. Yo le quite el papel de sus manos, me acerque a la papalera con un mechero y le prendí fuego, las siguientes palabras se fueron quemando y desapareciendo.

" Soy difícil de contentar, si te atreves a obtener tu aprobado ven Calle Travesía Alta 4. Esta noche a las diez, si no vienes todo seguirá como hasta ahora pero si vuelves a intentar otra cosa así en el despacho te denunciare."


Volví a coger mis cosas y camine hasta la puerta. Me puse delante de la misma y con mi mano libre cogí su mano y la lleve hasta mi polla. La mire fijamente a los ojos, me acerque a ella y le susurre.

- Se que estas mojada, acabaras siendo mía.- luego me aparte y la hice salir. Yo me puse a cerrar el despacho mientras ella se alejaba. Yo la miraba alejarse, se dio la vuelta y me miro, sabia que lo haría. Ciertas yeguas necesitan que las domen.


Continuara...




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